jueves, 13 de septiembre de 2012
martes, 11 de septiembre de 2012
domingo, 9 de septiembre de 2012
Mis escritos
DON FEDERICO NIETO LINARES
NATURAL DE BADOLATOSA
Creo que es de justicia dar a conocer la
figura, de “DON FEDERICO NIETO LINARES, Ilustre hijo de Badolatosa”,
aunque sólo sea valiéndome de una misiva
que el día 20 de septiembre de 1.953,
escribiera al Alcalde de Estepa. Carta que trasluce la magnitud cultural
de este hombre de Letras y Político que ocupara cargos de gran importancia durante la 2ª Republica Española.
Fue Don Federico una de esas personalidades, que a mi entender, aún le espera
un lugar preferente en los Memoriales de
la Comarca y de Badolatosa su pueblo natal. Erudito, que en su epístola trata
de la pugna literal entre dos vocales
alegando una su derecho a ocupar un puesto que le usurpa la otra; explicando
que la primera exhibía su ascendencia latina, opinión de la Real Academia de la
lengua y el buen decir, y la segunda que se burlaba despectivamente de estos
alegatos creyéndose segura en su usurpación, puesto que estaba allí por el
acuerdo y beneplácito del Excelentísimo Ayuntamiento de Estepa. Pretendiendo
sencillamente, una breve corrección ortográfica en un rotulo callejero cuya
persistencia iba en desdoro, según Él, de la pulcrísima, luminosisima y
nunca bien ponderada Estepa. Expresándose así: “Suelo sentarme a veces en
el Bar Jerez y precisamente en la misma esquina de la calle inmediata al
Ayuntamiento, hiere mi vista un rótulo cacográfico que dice CARNECERÍA. Algunos
carniceros madrileños soslayando a la
Real Academia de la Lengua y a la Ortografía, solían rotular así sus
establecimientos. En un carnicero pedante o ignorante, puede pasar. En donde no
puede ni debe pasar es en la alcaldía de la gloriosa y turdetana Ostippo. Se
trata como ve usted de poner los puntos obre las íes y el punto sobre la i. Un
ayuntamiento no es un organismo que
limite y circunscriba sus funciones a las exacciones municipales. Debe educar
al pueblo, corregir sus abusos y costumbres y hasta velar por la
ortografía.”. “No soy pedante ni me
atribuyo un profundo conocimiento de la lengua del Lacio. Apenas si pasé de los
rudimentos gramaticales del Raimundo de Miguel, pero esto me basta para saber
que el genitivo de Caro es Carnis, y que esta raíz es la que debe engendrar la
Carniceria, y no el sustantivo español. No faltará quien replique: ¿Qué mas da
una letra que otra o una letra de mas o de menos?.- Me recuerdan los primeros
la sorna de la exclamación humorística
de los romanos quienes de una sola pedrada mataban dos pájaros: La
entrañable devoción que nuestros antepasados sentían por el Dios Baco y la
resistencia inveterada que aun subsiste, salvo en el Nordeste, a pronunciar
correctamente la v. Beati
Hispaniarum-dicebant-quibus vivere est bibere”, continuando la misiva en
cuanto a la letra de mas o menos, que le recordaba una anécdota del Buey de Oro
(Marqués de Torrelaguna), una especie de Chopo madrileño, que exigía un coche
especial porque su vitola no le permitía pasar por las portezuelas de los
corrientes y que debía su apodo, a su falta de cultura, a su exceso de tejido
adiporo y a ser considerado como un creso. Prosiguiendo, “¡Buena mujer llevaba
usted anoche a las cuatro de la mañana por la calle de Peligros! ¡Vaya una horitas!.-¡No
andaría usted muy lejos!.-Me lo ha
contado Enrique. Yo a esas horas me hallama en los brazos de Orfeo.-Un
contertulio insinuó respetuosamente. Con m, Don Martín, con m.
–Bueno, de Orfeom. ¿Qué mas da una letra que otra?.-Dispénseme D.Martín.
Una letra puede tener una importancia transcedental. A usted no le daría lo
mismo que pusieran en su epitafio: Rogad a Dios por el ánima de D. Martín Esteban,
que si pusieran : Rogad a Dios por el animal de D.Martín Esteban.
También pudiera ocurrir que el
Excmo.Señor Alcalde, tuviese su amor propio, se irritase contra mi y contra mi
intromisión e impertinencia exclamando como Pilatos, cuando los judíos protestaban
(según San Juan) por el INRI, colocado en lo alto de la Cruz: “O yéypaoa,
yéypaoa”.-Según nos insinuó Unamuno, en una conferencia, las características de
las autoridades parecía condensada en los versos de esta cuarteta de nuestros
clásicos: Procure siempre acertalla .-El honrado y principal, Mas si la
llegare a errar, Mantenella y no enmendalla.” Acabando la carta en los siguientes términos: “A buen seguro
que tanto en Osuna, como en Estepa, encontrará latinistas que dominen a la
perfección la materia y debe consultar el caso antes de proceder a la
corrección. Mi conocimiento es somero, menguado y deficiente”.Esta carta, según
me contó mi Abuelo, fue enviada a la Real Academia que contestó: Lleva toda la razón este Cultísimo Señor. Sin
embargo el Alcalde optó por “Mantenella y no enmedalla “. Con el tiempo,
otro edil estepeño y por acuerdo de la Corporación Municipal,
retiraría el rótulo CARNECERÍA
para poner en su lugar el de AGUILAR Y CANO, Ilustre hijo de Puente Genil y autor del MEMORIAL OSTIPENSE,
METODOLOGÍA DIDÁCTICA
ACTOS FALLIDOS.
Cuando éramos niños se nos enseñaba que la gramática era
la ciencia y el arte de hablar correctamente nuestro idioma, se nos decía que
se dividía en cuatro partes: analogía,
sintaxis, prosodia y ortografía. La prosodia se auxiliaba de un método bastante
drástico empleado por los “magister”, era “Doña Tecla”, el palo didáctico,
regla por la que nosotros, los infantes, al llegar a ser
adultos, debíamos hablar tan correctamente
como en Valladolid o Burgos, cuna de nuestro idioma. Eso, trajo consigo que ni uno de nosotros nos libráramos “del
palo didáctico” pegado con fuerza en nuestras infantiles manos por nuestros
bienintencionados pedagogo, defensores de la lengua del imperio, en su empeño
de que en Andalucía se hablara como
en Castilla . De manera que cuando uno, no dominaba el léxico y hablaba
empleando palabras inadecuadas, no leía con autentica pronunciación castellana
y empleaba dicciones antónimas cuando no debía,
el maestro y los ilustrados dijeran que
“no sabíamos hablar”, llamándonos
“palurdos” y a renglón seguido “palo
didáctico al canto” o al rincón de rodillas...Sin embargo, hoy, cuando ocurren
estas cosas, se dice que son “actos fallidos”...y no me refiero a los
niños, sino a los adultos, cuando
debiera ponerse un especial énfasis en nuestra lengua y literatura al
igual que se hace en otras materias, porque no es lo mismo anterior que
posterior y eso se oye mucho, pero confundiéndose los términos... ¿ como se
quedaría usted si estuviera en una asamblea y la personalidad que debiera
inaugurarla comenzara así su alocución?
¡ Amigos y Amigas! “levanto la sesión de hoy, con el ánimo de solucionar los
múltiples problemas que a continuación expongo
:..”. A mi entender, una de las palabras empleadas no se ajusta a lo que quiere
expresar y no se corresponde en absoluto con lo que un principio quería decir.
En la mente de nuestro orador, es de seguro que quería decir ¡Amigos y Amigas! “inauguro la sesión de
hoy...” y sin embargo le ha salido la palabra “levanto”, que es una dicción
absolutamente antónima con lo que quería expresar. Detrás de éste desatino,
según los psicólogos, se encuentra el deseo instintivo de acabar lo más
rápidamente posible con la sesión, ¿qué le ha ocurrido al orador? pues
desde la perspectiva de la psicología,
que su deseo inconsciente de terminar lo antes posible ha superado a la
voluntad consciente, tratándose de una forma muy leve de los llamados “actos
fallidos”. No acostumbrándose a darles mucha importancia, pero no siempre el
origen puede descubrirse con tanta facilidad, situación que puede darnos una “pista” de lo que en
realidad está pasando en el sentir más profundo de nuestro personaje. ¿Pero no
podría ser esa “pista”, que a nuestro orador le faltara dominar el léxico y con
tal de presentarse al auditorio como hombre o mujer que domina el idioma, le pasará como aquel que se apeó del tren antes de llegar a la
estación y cuando llegaron a su casa los
que le esperaban se lo encontraran sentado en una mecedora y como explicación, dijera que en lugar de venirse por la ”vía
adelante” , se había venido por la “vida adelante”?.... Don Federico en su
carta al Señor Alcalde, refiriéndose a la dicción carnecería por carnicería,
decía que había que cuidar de la ortografía,
a lo que habría que agregar y “al bien hablar”... porqué cuando se emplean
palabras antónimas que no vienen a cuento, se está diciendo lo contrario...
como si estuviéramos en la novela de un Yanqui en la Corte de Rey Artur, en la que se hablaba y se hablaba,
convirtiéndose en un lenguaje de besugos
y eso precisa de una terapia, como se dice ahora, pero no la de “Doña Tecla o
Palo Didáctico” muy de acorde con los dirigentes de aquellos tiempos..., sino la que me recuerda André Maurois cuando dice que “el arte de leer,
es en gran manera, el arte de encontrar la vida en los libros y de, gracias a
ellos, comprenderla mejor”, a lo que yo agregaría: “ y de encontrar palabras en
su lugar adecuado, fuente de conocimientos lingüísticos y medicina para esos
llamados “actos fallidos”. Recomendando, que el mejor regalo que se le puede
hacer a los afectado del “síndrome del
actos fallidos...” es un buen libro y
para caso de no saber el significado de alguna que otra palabra, adquirir un buen “Diccionario de sinónimos, de ideas
afines y antónimos .
viernes, 31 de agosto de 2012
MI PRIMO EL POETA
IN MEMORIAM DE MI QUERIDO PRIMO EL LITERATO ARGENTINO, ANTONIO ROMERO FRÁVEGA.
Pozos del Sur, aljibes de leyenda.
Oasis de las tardes estivales.
Viejos hierros labrados, cal y piedra
Romántico recuerdo en mis lugares.
Son sus frescas entrañas la promesa
Del descanso después del largo viaje.
Son el arco de triunfo del que llega
Con ansia del frescor de los parrales.
Pozos del Sur, aljibes de leyenda.
Oasis de las tardes estivales.
Viejos hierros labrados, cal y piedra
Romántico recuerdo en mis lugares.
Son sus frescas entrañas la promesa
Del descanso después del largo viaje.
Son el arco de triunfo del que llega
Con ansia del frescor de los parrales.
Guardan eco de cálidas endechas
Con que canta el paisano sus romances.
Y en sus fondos de cielo se reflejan
Las manos enlazadas sobre el balde.
Al verlos solitarios uno sueña
Con las glorias que vieron ellos antes.
A veces lo lustraron las polleras
En le raudo bordado de los valses.
Y a veces les contaron de sus penas
Los ecos de guitarras sollozantes.
Al comienzo de cada primavera,
Las glicinas besaban sus herrajes.
Las glicinas se fueron; solo quedan
Solitarios, señores del paisaje,
En las casas románticas y viejas
O en las chacras al Sur de mis lugares.
(Poema de ANTONIO ROMERO FRAVEGA
Con que canta el paisano sus romances.
Y en sus fondos de cielo se reflejan
Las manos enlazadas sobre el balde.
Al verlos solitarios uno sueña
Con las glorias que vieron ellos antes.
A veces lo lustraron las polleras
En le raudo bordado de los valses.
Y a veces les contaron de sus penas
Los ecos de guitarras sollozantes.
Al comienzo de cada primavera,
Las glicinas besaban sus herrajes.
Las glicinas se fueron; solo quedan
Solitarios, señores del paisaje,
En las casas románticas y viejas
O en las chacras al Sur de mis lugares.
(Poema de ANTONIO ROMERO FRAVEGA
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